RESULTADO: 7-5 (VICTORIA BLANCA)
CRÓNICA PSEUDO-TELEGRÁFICA: el infierno como metáfora de un simple partido de fútbol. Jean Paul Sartre termina una de sus obras literarias afirmando que «El infierno son los otros». No podemos vivir sin relaciones humanas y no podemos evitar que éstas sean conflictivas y ambivalentes. Para Sartre, en su relación con el otro, el hombre busca siempre imponer su voluntad, su proyecto. De ahí que las relaciones siempre son conflictivas, tanto las de amor como las de odio. Amar es intentar dominar la voluntad del otro. Odiar es reconocer la libertad del otro como opuesta a la propia y tratar de anularla. El amor conduce al fracaso, porque sólo se logra la posesión del otro siendo uno a su vez poseído por él. Y el odio también conduce al fracaso, porque su expresión extrema, el homicidio, degrada al homicida a asesino.
Introducción existencialista a esta crónica tardía. Ambos equipos querían ganar, imponer su voluntad, su proyecto de juego, dominar al otro, pero a la vez necesitan que el otro equipo exista, no se puede ganar si no hay a quién ganar, para unos el cielo (la victoria), para otros el infierno (la derrota), en medio la relación siempre conflictiva (deportiva, eso sí) entre equipos y entre los propios jugadores.
Partido muy equilibrado, continuo, sin descanso, a tope. Media hora y sólo un par de goles. Buena combinación blanca y “Guti”, siempre atento y bien colocado, empuja el 1-0. Del 1-1 me encargo yo mismo, golazo (permitidme el autohalago) de falta directa, balón que pasa entre la barrera y portero que no puede detener el chutazo. Eduardo, solo ante Javi, lo bate de tiro cruzado y remata su buena faena con el posterior 3-1, aprovechando un rechace y logrando un buen gol con poco ángulo. Injusto castigo para los coloreados, con etapas de auténtico embotellamiento blanco en su área. Tiros a los postes y cabezazos varios de Javi y Luis no encontraban las redes contrarias hasta que, por fin, Manolo aprovecha una buena pared y marca (3-2). Aparece Álvaro, gambetea en las proximidades del área, regatea a dos contrarios y con tiro pegado al poste consigue el 4-2. Magnífico, nada que hacer, salvo reconocer la belleza de la jugada. El 5-2 se ha extraviado en mi memoria, no recuerdo ni cómo ni quién fue. Nueva reacción coloreada, gol del que esto escribe a pase de Manolo más otro de Albert, 5-4, ganas de empatar, de ganar, de acabar tanto esfuerzo consiguiendo el premio de la victoria, más presión, más coraje, más garra. Destino esquivo. Los blancos no son cualquiera, saben responder. Fernando logra el 6-4 de buen disparo aprovechando un mal despeje coloreado. Rabia y desesperación. “No es justo”, pensamos muchos. Javi conecta un bonito cabezazo cayendo hacia atrás, por fin, 6-5, otra vez ahí, a tiro de piedra el empate, se siente su cercanía. Nuevo espejismo. Miguel Ángel aprovecha un balón suelto y fija el 7-5 definitivo en el marcador. Los esfuerzos de ambos equipos se diluyen en los minutos finales. No más premios en forma de goles. Sensación extraña para los coloreados; la derrota deja mal sabor. Esfuerzo de todos pero premio sólo para un equipo, cielo para los blanqueados (momentáneo, ya bajarán de él) e infierno para nosotros (temporal, ya subiremos como un cohete).
INCIDENCIAS: tiempo amenazante aunque la lluvia no apareció. Niños diversos (David, Jesús, un amigo de ellos, Cristian, Javi, Reyes, Ariadna y Jose Manuel), envueltos en sus juegos y distracciones. Campo rápido, mojado por la lluvia de la noche anterior. Puntualidad regular. Sin descanso, 100 minutos seguidos de partido. El sábado de feria cierra BWAS. Sábado siguiente es 1º de mayo y también cerrará. Intentaré buscar una solución de emergencia, ya os diré.
CRÓNICA PSEUDO-TELEGRÁFICA: el infierno como metáfora de un simple partido de fútbol. Jean Paul Sartre termina una de sus obras literarias afirmando que «El infierno son los otros». No podemos vivir sin relaciones humanas y no podemos evitar que éstas sean conflictivas y ambivalentes. Para Sartre, en su relación con el otro, el hombre busca siempre imponer su voluntad, su proyecto. De ahí que las relaciones siempre son conflictivas, tanto las de amor como las de odio. Amar es intentar dominar la voluntad del otro. Odiar es reconocer la libertad del otro como opuesta a la propia y tratar de anularla. El amor conduce al fracaso, porque sólo se logra la posesión del otro siendo uno a su vez poseído por él. Y el odio también conduce al fracaso, porque su expresión extrema, el homicidio, degrada al homicida a asesino.
Introducción existencialista a esta crónica tardía. Ambos equipos querían ganar, imponer su voluntad, su proyecto de juego, dominar al otro, pero a la vez necesitan que el otro equipo exista, no se puede ganar si no hay a quién ganar, para unos el cielo (la victoria), para otros el infierno (la derrota), en medio la relación siempre conflictiva (deportiva, eso sí) entre equipos y entre los propios jugadores.Partido muy equilibrado, continuo, sin descanso, a tope. Media hora y sólo un par de goles. Buena combinación blanca y “Guti”, siempre atento y bien colocado, empuja el 1-0. Del 1-1 me encargo yo mismo, golazo (permitidme el autohalago) de falta directa, balón que pasa entre la barrera y portero que no puede detener el chutazo. Eduardo, solo ante Javi, lo bate de tiro cruzado y remata su buena faena con el posterior 3-1, aprovechando un rechace y logrando un buen gol con poco ángulo. Injusto castigo para los coloreados, con etapas de auténtico embotellamiento blanco en su área. Tiros a los postes y cabezazos varios de Javi y Luis no encontraban las redes contrarias hasta que, por fin, Manolo aprovecha una buena pared y marca (3-2). Aparece Álvaro, gambetea en las proximidades del área, regatea a dos contrarios y con tiro pegado al poste consigue el 4-2. Magnífico, nada que hacer, salvo reconocer la belleza de la jugada. El 5-2 se ha extraviado en mi memoria, no recuerdo ni cómo ni quién fue. Nueva reacción coloreada, gol del que esto escribe a pase de Manolo más otro de Albert, 5-4, ganas de empatar, de ganar, de acabar tanto esfuerzo consiguiendo el premio de la victoria, más presión, más coraje, más garra. Destino esquivo. Los blancos no son cualquiera, saben responder. Fernando logra el 6-4 de buen disparo aprovechando un mal despeje coloreado. Rabia y desesperación. “No es justo”, pensamos muchos. Javi conecta un bonito cabezazo cayendo hacia atrás, por fin, 6-5, otra vez ahí, a tiro de piedra el empate, se siente su cercanía. Nuevo espejismo. Miguel Ángel aprovecha un balón suelto y fija el 7-5 definitivo en el marcador. Los esfuerzos de ambos equipos se diluyen en los minutos finales. No más premios en forma de goles. Sensación extraña para los coloreados; la derrota deja mal sabor. Esfuerzo de todos pero premio sólo para un equipo, cielo para los blanqueados (momentáneo, ya bajarán de él) e infierno para nosotros (temporal, ya subiremos como un cohete).
INCIDENCIAS: tiempo amenazante aunque la lluvia no apareció. Niños diversos (David, Jesús, un amigo de ellos, Cristian, Javi, Reyes, Ariadna y Jose Manuel), envueltos en sus juegos y distracciones. Campo rápido, mojado por la lluvia de la noche anterior. Puntualidad regular. Sin descanso, 100 minutos seguidos de partido. El sábado de feria cierra BWAS. Sábado siguiente es 1º de mayo y también cerrará. Intentaré buscar una solución de emergencia, ya os diré.
JUGADORES BLANCOS: Eduardo, Fernando, Emilio Lora, Álvaro, Joaquín “Guti”, Fran Patricio y Miguel Ángel.JUGADORES COLOR: Manolo Lora, Albert, Pepedu, Joaquín Torreblanca, Javi, Luis y yo mismo (JM-2).
CÓMPUTO TEMPORADA 2009-2010: 12 VICTORIAS COLOR, 12 VICTORIAS BLANCAS, 1 EMPATE, 1 INTERRUPTUS.
Jose Manuel.
Pero sigamos un orden, no adelantemos acontecimientos, no imitemos a la Semana Santa sevillana que el mismo Domingo de Ramos ya pasea a los Cristos crucificados, sin orden ni concierto.
A un lado los inmaculados blanqueados, con sus camisetas albinas, el sol a sus espaldas y con muchas ganas de defender sus dogmas futbolísticos (defensa aguerrida, salida en tromba cuando pueden y aprovechamiento de los despistes coloreados en torno al portero de turno). Al otro lado los coloreados predominantemente de rojo, el sol bañando sus caras y con enorme ilusión por derrotar de nuevo a los blanquecinos siguiendo sus habituales consignas (salida controlada con el balón, pases rápidos y aprovechamiento de los contraataques).
Y qué decir del 6-2; con el portero blanco batido, Luis realiza una impresionante palomita (seguía ganándose un sobresueldo para complementar las 30 monedillas) ante el disparo de Manolo. Éste se encarga de tirar el penalti y para adentro, imparable para el portero. Y el 7-2, tremendo, tremendo, he de reconocer que la mala suerte cubrió con un manto a los blanqueados. Un tiro lejano, procedente casi del más allá, es aprovechado por Manolo que se agacha, la toca un poco con la espalda y el balón se cuela entre las piernas de Luis (¡hermano mío, si es que estabas en todas!). Y el caso es que Luis estaba haciendo un trabajo brutal en defensa, defendiendo agrestemente y cortando balones peligrosos, pero lo habían aojado a base de bien para este partido. El 8-2 se pierde en los lugares más recónditos de mi memoria, no recuerdo este gol, pero seguro que fue fruto del buen juego coloreado y de las ganas de agradar y lograr la bendición divinas y, por ende, un lugar en el cielo (y si hay algún mahometano, unas buenas huríes).
Mucha guasa previa en los correos con los aforismos sobre puntualidad pero, precisamente los tres más “graciosos” con la petición de llegar a la hora, se presentaron casi 20 minutos tarde, supongo que por eso no les “gustaba” que se recordara este asunto (en el momento de su llegada Eduardo y yo mismo llevábamos media hora en el campo). Se produjo una casualidad, un indicio falso que llevó a una conclusión correcta, 3 chavales se presentaron por allí a las 11 y se pusieron a pelotear en la pista de al lado y dedujimos que eran la avanzadilla de un partido posterior al nuestro. El caso es que, efectivamente, a las 12 se presentó una pandilla para jugar pero no tenían nada que ver con los anteriores; en fin, compartamos nuestro campo como Cristo hizo con el pan y el vino, pero que sea a partir de las 12, eso sí. Por último, y lo más destacable, tenemos nuevos adeptos y “adquisiciones” de niños para estas mañanas de fútbol; recibieron su “bautismo” sabatino y futbolero Cristian (hijo de Manolo) y Carmen (hija de Jose G.), que estuvieron acompañados de Ariadna y Reyes como madrinas. ¡Ah!, el grifo, que se me olvidaba, han arreglado el grifo de la fuente (nos supo a agua bendita) y le han dado un repaso a las redes de las porterías, ¿habrá sido la providencia?...