RESULTADO: 11-6 (VICTORIA BLANCA)
CRÓNICA: Partido sorpresa en el CDSCM Híspalis, alias Club Militar,
para rematar el año 2011 (cuando escribo esto ya sabemos que no habrá partido
de Nochevieja). Recuperamos la tradición del partido de Nochebuena que hace
años no jugábamos (entre otras cosas porque no siempre cae en sábado);
asimismo, volvíamos al Club Militar en el que no jugábamos desde la década de
los 90, así que hubo sesión fotográfica a cargo de nuestros móviles de última
generación para inmortalizar esta vuelta a los orígenes (por aquel entonces
casi nadie llevaba móvil y lo de hacer fotos con ellos era futurista, supongo
que nadie tenía aun esa idea en su cabeza). Como no, los más viejos del lugar
recordábamos aquel mítico partido de Nochebuena del año 1994 (disputado en
Ifni), de cuyo resultado ninguno nos acordamos pero sí de las anécdotas que
cada uno pasamos en el post y postpost partido. En fin, creo que todos teníamos
ganas de jugar este encuentro, la perspectiva de tres semanas en dique seco en
navidades es muy “dura”. Hubo puntualidad prusiana salvo las “excepciones” ya
conocidas, sin señalar a nadie que estamos de buen rollo...entramos en las
instalaciones y, tras el breve calentamiento de costumbre y las mencionadas
fotos, iniciamos el PARTIDO NAVIDEÑO por excelencia...
1-1. Primer gol blanco, iniciando el rosario de
errores defensivos de todo tipo que adornaron al equipo coloreado,
independientemente por supuesto de la valía de los contrarios. Como luego decía
Manolo, si se hubiera grabado el partido quedaría constancia de los fallos de
porteros y defensas coloreados, errores no forzados que a la postre nos
llevarían a la derrota, méritos blancos aparte (que los hubo y muchos).
2-2, 3-2, 4-2, los blancos nos estaban dando para el
pelo, no solo empataron sino que, en plan máquina, sin darnos respiro, a su
ritmo, nos machacaban. El otrora mortal tridente se había transformado en una
dupla feroz, letal, con hambre de gol, Álvaro y Javi se turnaban en marcar
goles. Mira que los coloreados también corríamos, todos corríamos, pero siempre
ha habido clases. Si encima atrás contaban con la colocación y saber estar de
Joaquín (un buen cabezazo de Albert que entraba lo sacó de cabeza bajo palos), la
presencia del siempre animoso y rápido Fran (lástima que el gol se le niegue y
mira que lo intenta continuamente, ya llegarán) y la experiencia y tranquilidad
de Emilio Lora, pues más difícil todavía superarles. No quiero enrollarme mucho
pero la jugada de Joaquín sacando bajo palos el cabezazo me recuerda una jugada
que él seguramente habrá olvidado; a principios de los 90, cuando jugábamos
contra los “guiris” al fútbol 11, en Portaceli, el tal Pimki, el islandés,
cabeceó un saque de córner (el muy cabrón) a lo Morientes, elevándose entre
nosotros y Joaquín, pegado al poste, repelió el gol que entraba con su cabeza,
hacia arriba, saliendo el balón nuevamente a corner. Es una de esas jugadas que
tengo grabadas en la cabeza, por el cabezazo del hijo puta islandés y la
reacción instintiva de Joaquín. En fin, aquel partido lo perdimos, de eso sí me
acuerdo. Parezco el abuelo Cebolleta, con las batallitas, volvamos a lo
nuestro.
INCIDENCIAS: creo que todos notamos el
cambio de superficie, al menos mis pies se resintieron y las articulaciones
crujían de mala manera, aun me duelen un poco y no exagero. Día espectacular en
lo climatológico en esta primavera eterna en que se ha convertido el año 2011.
Tres niños (Javier, JM jr y Miguel) a su aire, conocen bien el sitio. Cervecita
muy tranquila en la terraza del club, al sol, con expresión de buenos deseos
para todos en un día tan familiar.-Jose Manuel.
































Laura y Carlos disfrutaron también del agua de Sierra Nevada y empezamos a descender por la loma del Burro (por allí los bichos dan nombre a muchos parajes) para evitar la brusca bajada por las cascadas. Dimos un rodeo pero fue más seguro y continuamos bajando, bajando, nos parecía inaudito que por la mañana hubiéramos subido todo aquello. Otra parada en la Campiñuela, Laura y Carlos estiraban continuamente los músculos (yo soy más bruto para eso) y afrontamos las bajadas del bosquecillo y de Piedra Redonda, lo que habían sido las subidas más empinadas de la mañana, cascadas aparte. Eterno es el adjetivo; qué incómodo es bajar, las piernas se te van, las rodillas sufren, el cansancio pesa, Carlos decía “prefiero subir”

Hicimos una preciosa ruta por caminos de herradura o campo a través, internándonos en bosquecillos perdidos e ignotos, con la bella imagen de África recortándose en la lejanía en un día excepcionalmente claro. La “guiri” dueña de los caballos se manejaba bien, evidentemente, pero nosotros dábamos bandazos de un lado a otro, el pie se me salía del estribo, cuando empezaba a trotar la camisa no me llegaba al cuerpo, el casco que llevaba me libró un par de veces de abrirme el colodrillo con las ramas bajas, en fin, que en otra vida seré jinete pero en esta actual me quedo con los del tiovivo. Toda una experiencia la de los caballos y que también origina agujetas y te deja molido, que lo sepáis. Lástima la falta de testimonio gráfico por olvido nuestro.
Cuando llegamos a la Hoya de la Mora (2400 m), punto de partida a las 9:00 horas, n






