CRÓNICA: segundo encuentro de la temporada 2011-2012. Número maldito (13 jugadores) para la superstición cristiana (creo recordar que su mala prensa proviene de los 13 apostóles, uno de ellos un tal Judas Iscariote que cuando vio los trabajitos futuros -aquello de predicar por el ancho mundo- prefirió quitarse de en medio y de camino liquidar a su jefe por cargarle con semejante tarea). Es una libérrima interpretación, amigo Jucho. Pues eso, 13 valientes dispuestos a afrontar un sábado más de fútbol o lo que sea que practicamos en estas bellas y afortunadamente solitarias instalaciones. A los coloreados nos tocaba cambiar cada 5 minutos por aquello de ser uno más. Los blancos empezaron como siempre, a los 45 segundos Álvaro se hizo con un mal pase del portero y marcó su primer gol. Al rato aumentaron su cuenta con uno más, estaban jugando bien y sacaban continuamente provecho de la imprecisión de los pases coloreados. 2-0, pero aquello no había hecho más que comenzar. Boommm, boommm, boommm, en cuanto los coloreados calentaron motores y se tranquilizaron, comenzaron a hilvanar jugadas y entre fundamentalmente Julio y Jose M. Fdez creo recordar que se repartieron los 4 goles seguidos que les endosamos a los blancos. "¡¡¡Señores, señores!!!" comenzó a tronar muy educadamente Emilio; las críticas internas arreciaron en el equipo blanco, los dimes y diretes acabaron con un Tobías enardecido exclamando aquello de "¡Os vais a meter con el que más corre!". A mi mente se me vino la imagen de Cristianu Ronaldu declarando que "se meten conmigo porque soy guapo, rico y buen jugador". Bueno, las apreciaciones de las féminas sobre el simpar Tobías y su cuenta corriente las dejo al margen, él sabrá, pero correr corremos todos (dentro de nuestras posibilidades) y tampoco hay que enojarse mucho, es normal que cuando el equipo no funciona (y los blancos se estaban hundiendo) los nervios estén a flor de piel y todos os alteréis, cosas del juego. Descanso tras 60 minutos, 4-2 coloreado, a beber algo y a seguir.
Segunda parte, 30 minutos por delante (Emilio, puedo prometer y prometo que fueron 30, los cambios de jugadores y la lesión de Tobías hicieron que los cambios se descontrolaran, entiendo que el ritmo de los cambios te da una idea de lo que falta por jugar pero los coloreados no seguíamos ese ritmo al incluir continuamente un cambio de jugador-portero y Julio nos pidió no cambiarse más por problemas musculares). Bueno, me he adelantado, Tobías se lesionó a los 15 minutos más o menos, intentando alcanzar una pelota la rodilla hizo un mal giro. Espero que no se cumpla su profecía de "he escuchado un chasquido, la temporada se ha acabado para mí", pudo irse andando del campo y seguro que mejorará prontamente, así lo deseamos. Antonio se incorporó al equipo blanco e intentó echar una mano pero no daba tiempo, aparte de que los coloreados no nos íbamos a dejar ganar precisamente, nada de sorpresas esta temporada. No recuerdo el ritmo de goles, creo que íbamos 6-3, luego 7-3 (de éste si me acuerdo porque lo marqué yo entrando la pelota entre Emilio y la cruceta, ya puedo decir que he marcado con mi edad actual), 7-4 y el 8-4 definitivo lo consiguió Albert con un remate preciso y lento que entró entre el portero y el defensa, buen gol. Y se acabó, eran las 12, otro fantástico día de fútbol matutino en Sevilla había terminado.
JUGADORES COLOR: Manolo, Jose M. Fdez, Pepedu, Julio (amigo Manolo), Antonio Morales, Albert y yo mismo (JM-1).
CÓMPUTO TEMPORADA 2011-2012: 2 VICTORIAS COLOR, 0 VICTORIAS BLANCAS.
Jose Manuel.











Laura y Carlos disfrutaron también del agua de Sierra Nevada y empezamos a descender por la loma del Burro (por allí los bichos dan nombre a muchos parajes) para evitar la brusca bajada por las cascadas. Dimos un rodeo pero fue más seguro y continuamos bajando, bajando, nos parecía inaudito que por la mañana hubiéramos subido todo aquello. Otra parada en la Campiñuela, Laura y Carlos estiraban continuamente los músculos (yo soy más bruto para eso) y afrontamos las bajadas del bosquecillo y de Piedra Redonda, lo que habían sido las subidas más empinadas de la mañana, cascadas aparte. Eterno es el adjetivo; qué incómodo es bajar, las piernas se te van, las rodillas sufren, el cansancio pesa, Carlos decía “prefiero subir”

Hicimos una preciosa ruta por caminos de herradura o campo a través, internándonos en bosquecillos perdidos e ignotos, con la bella imagen de África recortándose en la lejanía en un día excepcionalmente claro. La “guiri” dueña de los caballos se manejaba bien, evidentemente, pero nosotros dábamos bandazos de un lado a otro, el pie se me salía del estribo, cuando empezaba a trotar la camisa no me llegaba al cuerpo, el casco que llevaba me libró un par de veces de abrirme el colodrillo con las ramas bajas, en fin, que en otra vida seré jinete pero en esta actual me quedo con los del tiovivo. Toda una experiencia la de los caballos y que también origina agujetas y te deja molido, que lo sepáis. Lástima la falta de testimonio gráfico por olvido nuestro.
Cuando llegamos a la Hoya de la Mora (2400 m), punto de partida a las 9:00 horas, n






